| Historia de la Iglesia - estructura |
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La estructura del retablo de la iglesia de Culebras es típica de los de su época. Consta de dos cuerpos separados por una moldura saliente. El primer cuerpo se levanta sobre altos zócalos, lleva columnas corintias pareada, entre las que se encuentran en sendas hornacinas las estatuas de San Pedro y San Pablo. En el centro de este cuerpo está un magnífico relieve con la Trinidad. El segundo cuerpo lleva pilastras con capiteles de orden corintio y es más corto que el primero. Consta de tres calles, como el inferior, pero aquí la central es más alta y termina en un frontón curvo, mientras que las laterales lo hacen en volutas que se complementan entre sí. En este segundo cuerpo no hay estatuas a los lados, sino cuadros, que sirven de marco a un Calvario de escultura en la calle central, que se destaca sobre una pintura de una vista imaginaria de Jerusalén. Lo más interesante del retablo son sus esculturas, sobre todo las de primer cuerpo. Las figuras de los Apóstoles son ampulosas y presentan un cuidado estudio de paños. Los rostros son bastante realistas y las actitudes, serenas. El relieve central de la Trinidad es de una gran belleza y armonía. Como ya vimos fue comenzado por Jacinto de Sotos y terminado por Fernando de las Casas Espinosa, pero nada hay en el relieve que denote dos manos distintas. Es una obra todavía muy ligada a esquemas renacentistas, como se ve en la colocación de las figuras de Dios Padre y de Cristo, rigurosamente simétricas, que emergen de un fondo de nubes que ocupan toda la superficie del relieve en una especie de horror vacui. Las figuras son de una gran prestancia, envueltas en amplios paños y de una gran belleza formal. Lo más barroco son los pequeños ángeles que se encuentran a derecha e izquierda de la parte baja, y sobre todo las cabezas aladas de querubines de la parte alta que rodean al Espíritu Santo, y que recuerdan mucho a las que aparecen en pinturas españolas de la misma época. Para terminar vamos a hacer un pequeños resumen de los datos aquí expuestos. En 1.652 se encarga al escultor Fernando de las Casas Espinosa que termine un relieve de la Trinidad que había sido comenzado por Jacinto de Sotos. Terminado este relieve se piensa en hacer un retablo nuevo que se terminó en 1.653, e inmediatamente después se procedió a dorarlo y estofarlo como era normal en la época. El cura y el mayordomo de la iglesia contrataron para este trabajo a Alonso de la Cámara y a Gabriel de León, pero Cristóbal García Salmerón planteó un pequeño pleito por cuanto él también había intentado hacerse cargo de la obra, que a pesar de comprometerse a realizarla por menos dinero que sus compañeros, no le fue adjudicada. El retablo de Culebras es uno de los escasos conservados del siglo XVII en la provincia de Cuenca, y sin duda el más completo y mejor conservado de todos. Nunca estudiado hasta y hora y jamás fotografiado, valgan estas líneas para que sea conocido y apreciado, y para que no acabe en manos ajenas como ha pasado con otros muchos. |




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